Capítulo 8: Comenzando de cero
Los días pasaron rápido, el
viaje fue con normalidad, cada tanto algún monstruo se acercaba, pero
rápidamente era eliminado por los guardias circundantes.
Una semana pasó en un parpadeo
y en el séptimo día de viaje, una enorme muralla se pudo apreciar en las
lejanías.
Las murallas que en un
principio ya se veían grandes, aumentaban su tamaño mientras mas se acercaban,
unos minutos después se encontraban a los pies de la muralla. Fácilmente Godwin
pudo estimar que medía mas de 20 metros, era algo monumental, jamás había visto
una construcción de similar magnitud en su vida.
Una vez en las puertas de la
ciudad, los guardias de la entrada detuvieron al grupo de Godwin, y el hombre
bien vestido se bajó de su caballo y habló con ellos. Para ser sincero, a
Godwin no le podría importar menos de lo que hablaban, él estaba deslumbrado
con la magnificencia de la muralla de la ciudad.
Rápidamente pudieron entrar en
la ciudad y Godwin quedó aún más impresionado que antes.
Cientos de casas de dos pisos
de altura se extendían por calles anchas hechas de piedras, no solo era la
cantidad de las casas, sino también el hecho que la mayoría de casas eran de
piedra y estaban sólidamente construidas, no había comparación a su pueblo
natal, el cual solo tenía unas pocas casas mal construidas y una calle de
tierra que por lo general estaba llena de lodo.
Mientras avanzaban por las
calles de la ciudad, la gente se apartaba para hacer lugar a los caballos y
guardias que pasaban.
Mientras mas se adentraban en
la ciudad, las construcciones eran cada vez más grandes y claramente más caras.
Todos y cada uno de los
edificios sorprendieron a Godwin, sin embargo, había uno que sobresalía de
todos los demás, era gigantesco. Solo ese edificio era casi más grande que su
pueblo completo. Dos torres se alzaban magnánimas e imponentes en ambos
laterales del edificio y una entrada bellamente decorada se encontraba al
frente, custodiada por dos grandes y terroríficas estatuas de criaturas que
Godwin jamás había visto.
Para su sorpresa, fue ahí
donde se dirigió el grupo que lo llevaba. Una vez en la puerta, una de las
estatuas se movió ligeramente y miró al grupo de Godwin.
“Diga su nombre” una voz fría
y sin rastro de emociones salió de la aterradora estatua.
“Dónovan Aiton, Soldado de 3er
grado” Pronunció el hombre bien vestido con una voz firme.
Claramente solo Godwin le
temía a esas estatuas parlanchinas.
“Señor Aiton, el director
espera que haya traído al nuevo chico” Se notaba cierta pereza en la voz de la
estatua.
“Por supuesto, no me atrevería
a venir sin haber cumplido la misión”.
Luego de eso, Aiton hizo
señales a Godwin para que lo siguiera y juntos se metieron en el edificio.
Pasaron por un pasillo
extremadamente elegante y limpio y luego de subir unas escaleras, Aiton abrió
una puerta.
Godwin entró detrás de Aiton y
encontraron una habitación llena de estantes con libros de todo tipo, al otro
lado de la habitación se encontraba un hombre joven con un traje azul oscuro,
con una expresión de pocos amigos.
“Así que este es el chico
prodigio, no está mal, con mucho entrenamiento puede que sea un mago decente”
Aunque calmada, la voz del joven de traje azul desprendía un gran poder.
“Castor, este señor da miedo,
¿sabes quien es?” Para Godwin, Castor era su única fuerte de valor.
“Que extraño, me pregunto
porque la necesidad de poner a un impostor para recibirte” dijo Castor con
desconcierto.
“¿Impostor? A que te refieres”
Godwin se sorprendió por las palabras de Castor.
“Hablaremos de eso mas tarde,
por ahora concéntrate en lo que te dicen” Con eso Castor dio por terminada esa
pequeña conversación.
“Bien, supongo que estarás
cansado por el viaje de un lugar tan lejano así que descansa, un sirviente te
guiará a tu nueva habitación, mañana tendrás tu prueba de ingreso y si lo
logras, serás miembro de esta academia”.
“S-si señor, entiendo” Con una
reverencia Godwin se fue de la habitación mientras seguía a un sirviente.
Mientras se dirigía a su
habitación, escuchó a unos chicos murmurar entre ellos mientras lo miraban de
reojo.
“¿Ese es el supuesto prodigio
nuevo? Parece un vagabundo”.
“Escuché que un sucio
campesino que solo por suerte despertó algo de talento mágico”.
“No se preocupen, la prueba de
ingreso lo dejara fuera de la academia”
“Pero ¿saben? Escuché que
venció a los guardias que custodiaban su pueblo por diversión”.
“¿Enserio? Aunque son simples
plebeyos, han sido entrenados por el ejército y como mínimo deberían saber usar
fortalecimiento nivel 1”.
“¿Quién sabe? Puede que los
haya atacado desprevenidos o algo por el estilo, al fin y al cabo, son simples
plebeyos, incluso con el debido entrenamiento solo son escoria”.
Al escuchar todas esas cosas,
Godwin se sintió en parte triste y avergonzado, pero decidió ignorar lo que
decían esos chicos.
Un tiempo mas tarde llegó a su
habitación y el sirviente, luego de una reverencia se fue.
Godwin entró a su habitación y
se alegró, no era nada del otro mundo, pero era mucho mejor que la de su casa,
por lo que para él, era algo increíble.
Luego de apreciarla por unos
segundos, se tiró en la cama y casi cae dormido por la fatiga.
El viaje no fue precisamente
cómodo, tuvo que dormir en el suelo al lado de una fogata y el último día, para
llegar lo más pronto posible tuvo que arreglárselas para dormir montado en el
caballo mientras Aiton cabalgaba.
Pero antes de dormirse, una
duda surgió en su cabeza.
“¿A que te referías con un
impostor hace rato Castor? “.
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